¿Cómo había logrado trasformarse así? Se miraba y se sorprendía agradecida de la compañía que sabía ofrecerse cada mañana. La metamorfosis había sido larga y fatigosa. El resultado impecable.
Cuando salía a la calle percibía que muchos se fijaban en su paso decidido y su porte altivo. Oía el chasquear de las miradas al chocarse con sus gafas de oscura indiferencia.
Se complacía al mirar desde lejos algún fragmento de sus antiguas vidas, que se habían quedado donde siempre. Sus trabajos insatisfactorios, sus marujeos baratos, sus notorias infidelidades.
Caminaba esbelta y segura. Segura que ya nadie hubiera podido estropear su preciosa creación. Su obra final.
Distraída y cautivada por su imagen, reflejada en un escaparate, tropezó con un pasante, absorto quizás en pensamientos similares.
El hurto al momento pareció inocuo, se disculparon y despidieron sin más.
Al llegar a casa, notó una imperceptible rajadura alrededor del pecho izquierdo. Intentó averiguar que estaba ocurriendo, toqueteándose aquella grieta que parecía extenderse. Encontró solo un montón de cristales esparcidos.
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on Lunes, Julio 28th, 2008 at 15:03 and is filed under Ni te digo, ni te cuento.
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Julio 30th, 2008 at 18:31
Cristales que, vistos al trasluz, brillaban como la más preciosa de las gemas.